Al oeste
junio 23rd, 2011 § Dejar un comentario
Desde allí podía ver la linea de la ciudad. Se dibujaban varios kilómetros a derecha e izquierda. El sol caía y el cielo comenzaba a ponerse rojo, quizás morado, quizás azul. Sus recuerdos eran de colores. Había pasado por varios tonos ese día y esperaba nuevos para el día siguiente pero la duda le atenazaba un poco. Quizá fuera miedo al color misterioso que le pillara por sorpresa. Así que continuó el paseo pensando en el mar. Recordó el oeste, incluso pudo olerlo. Sintió el aire marino en la cara y la presencia de aquel amigo junto al mar. El viento comenzó a soplar con fuerza y el olor era cada vez más fuerte. El oeste había venido a recordarle que alguna vez perteneció al ocaso, al día más largo, al sol muriendo en el mar.